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¡Adelante Tú Puedes! Audio CD en Español Disponible en la Conferencia Anual Sábado 16 de Mayo, 2009 / 11:00AM Raleigh Convention Center
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ESQUIZOFRENIA - IMPRIMIR
Cuando se
menciona la palabra esquizofrenia, es común que se asocie a peligrosidad, a locura, al miedo de enfrentarse a un trastorno
del que se habla mucho pero no se conoce tanto.
Sus víctimas pierden el contacto
con el mundo real, escuchan voces que no están presentes, hablan un lenguaje que no existe, ríen sin razón,
o se mantienen inmóviles por horas. Los síntomas característicos se dividen en positivos: ideas delirantes
y alucinaciones; negativos: pérdida de la voluntad y falta de placer, cognitivos, y depresivos: iguales a una depresión.
Las preguntas que con mayor frecuencia nos hacemos en torno
a ella son:
¿Es hereditaria? Los estudios que se han hecho hasta ahora sugieren
que sí, que hay posibilidad de heredarla de los progenitores y que la influencia de la genética es mucho más
importante y fuerte que la ambiental, aunque ésta es también necesaria para que se desarrolle. Es decir, que
es preciso que haya una predisposición genética, que es el factor más importante, pero también
son necesarios factores no genéticos para que se desarrolle.
¿Hay
algo que desencadene la esquizofrenia? No se sabe con exactitud, las últimas investigaciones apoyan la teoría
dopaminérgica. La dopamina es una sustancia segregada y utilizada en el cerebro, con múltiples funciones, como
la regulación del humor, de la cognición, la actividad motora, por ejemplo. En el caso de la teoría dopaminérgica,
se postula que hay un exceso de dopamina que lleva a un desajuste en el cerebro y afecta a las personas genéticamente
predispuestas a padecer esquizofrenia.
Lo que apoya esta teoría es que
sustancias que facilitan la segregación de la dopamina, como las anfetaminas, empeoran los síntomas de la esquizofrenia,
y los antipsicóticos actuales que inhiben la segregación de dopamina los mejoran.
¿Cuáles son los síntomas
principales o más característicos de la esquizofrenia? Trastornos del pensamiento,
de manera que puede tener ideas de persecución, de grandeza, de estar controlados, de que los demás le leen
la mente, de inserción o robo del pensamiento. Incoherencia a la hora de pensar o de hablar, mucha lentitud a la hora
de responder en una conversación, ausencia de lógica en lo que dicen.
Trastornos de la percepción, que les lleva a tener alucinaciones auditivas o visuales. Trastornos
de la afectividad, de manera que
apenas muestran emociones ante lo que sucede a su alrededor, risas sin venir a cuento, depresión.
Trastornos del movimiento y la
conducta, como mutismo, rigidez, posturas rígidas
o céreas, apatía, conductas extravagantes o desorganizadas, agresividad hacia ellos mismos o hacia los demás.
Trastornos cognitivos, como déficit
de atención, problemas de memoria, dificultad de planificación y abstracción.
No se manifiestan todos, pero cualquiera
de estos están siempre presentes.
Afortunadamente existe una serie de recursos para tratar ésta enfermedad
y mejorar la calidad de vida de las personas que las padecen. Los mismos son tanto farmacológicos como psicosociales.
Los medicamentos para tratar ésta enfermedad se llaman antipsicóticos y se dividen en dos grandes familias:
Los clásicos o Neurolépticos y los de nueva generación o antipsicóticos atípicos.
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